Los importadores hablan de los ajustados márgenes de los productores y de los beneficios históricos de las navieras

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Viva Tierra Organic y HLB Specialties

Sudamérica es un proveedor importante de frutas y hortalizas para Norteamérica, y antes eran muchas las opciones para el envío marítimo. Sin embargo, más recientemente, las navieras han reducido el número de navegaciones directas.

«Estamos observando un gran descenso del servicio», asegura Luis Acuña, presidente de Viva Tierra Organic. La empresa importa principalmente manzanas y peras ecológicas de Chile y Argentina. «La mayoría del producto que se envía de Sudamérica a Estados Unidos tiene que hacer transbordo ahora en Centroamérica. «Esta merma del servicio de las navieras tiene grandes consecuencias en nuestro negocio», señala Acuña.

Con frecuencia, los contenedores pierden su conexión, lo que provoca aumento de los tiempos de tránsito, retrasos y una bajada de la calidad del producto a la llegada. El transbordo aumenta la probabilidad de error. Irónicamente, si bien el nivel de servicio ha disminuido, el coste del envío se ha elevado un 100% en la mayoría de las rutas.

Parece que, en lo que se refiere a los incrementos de precio, los productores se llevan la peor parte. Los costes de sus insumos, como el fertilizante, el combustible y la mano de obra, han subido considerablemente. Además, cada carga de flete marítimo afecta a los ingresos netos del productor. Para que la situación sea un poco más llevadera para los productores, Viva Tierra está reduciendo sus márgenes.

«Tenemos una relación comercial con estos productores y nos están pidiendo ayuda para mejorar su situación», indica Acuña. «Muchos de estos productores llevan muchos años trabajando con nosotros y son pequeñas explotaciones familiares, no grandes corporaciones. Están intentando mantener su actividad porque es su pasión y sus familias llevan varias décadas dedicadas a la fruticultura. Sin embargo, cada vez es más difícil sobrevivir».

Chris Ford, de Viva Tierra, añade que la empresa tiene un modelo de negocio único. Se ciñe a las temporadas con el compromiso de ofrecer la mejor fruta de temporada. «Como resultado, no solo nos abastecemos cerca de casa, sino que traemos frutas de otras regiones, lo cual implica un coste añadido».

¿Seguirán demandando tropicales los consumidores?

Andrés Ocampo, CEO de HLB Specialties, se enfrenta a los mismos retos. Su empresa importa fruta tropical y exótica, como papaya, rambután o pitahaya. «Las tarifas de envío desde Centroamérica y Sudamérica a Norteamérica se han duplicado prácticamente en los tres últimos años», señala Ocampo.

La suma de todos los incrementos de precios se traducen en el riesgo de que las frutas tropicales y exóticas se vuelvan demasiado caras para el consumidor. «Hay un límite de costes adicionales que podemos repercutirle al consumidor antes de que pierda el apetito por los tropicales», comenta. «Esta inflación, en combinación con el riesgo de una recesión, está creando un ambiente de incertidumbre para nosotros. Nuestros productos, sencillamente, no son los primeros de la lista de la compra del consumidor».

No obstante, Ocampo está agradecido por el incremento de las ventas que ha experimentado su empresa desde el inicio de la pandemia. «Gracias a las decisiones atrevidas de nuestros clientes del retail y al interés del consumidor, hemos conseguido que los exóticos, antes desconocidos, tengan una presencia fuerte en el panorama del retail norteamericano».

HLB Specialties comercializa sus productos en Norteamérica y Europa. «La demanda en Europa ya está empezando a debilitarse», revela Ocampo. Como resultado, los productores de América Latina están cambiando su atención de Europa a Norteamérica. «No solo la economía de Norteamérica parece más estable, sino que la fortaleza del dólar también va en favor del productor». Ahora que el dólar está tan fuerte, resulta más atractivo enviar producto a Norteamérica.


Sentido unidireccional

Chris Ford, de Viva Tierra Organic, está preocupado porque las excesivas tarifas de envío estén en aumento permanente. «No confío en que las tarifas vayan a caer», reconoce. Por ahora, la situación con las navieras es unidireccional, pues incrementan sus tarifas sin mantener ninguna conversación con los expedidores. «Es una oportunidad de la que sacan provecho», añade Ocampo. «Todo el mundo está trabajando con márgenes ajustados y teniendo dificultades para sobrevivir. ¿A qué coste quieren las navieras continuar ingresando esos beneficios extremos?».

Fuente: FreshPlaza.

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